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Cuando trabajamos con viviendas unifamiliares o chalets, diagnosticar cuál es mejor manera de protegerlas en ocasiones no es sencillo, debido a que disponen de múltiples entradas (puertas, ventanas, garaje…), pueden estar aisladas o tener privacidad para que actúe un ladrón (debido a setos o muros), son atractivas por la facilidad de intrusión y generan cierta expectativa de botín por parte de los delincuentes.

Muchas veces realizamos una valoración y detectamos que es suficiente con reforzar la seguridad física: cerraduras, puertas, cajas fuertes…

Pero cuando el propietario está pensando en algo más, como puede ser videovigilancia, alarmas, cristales de seguridad, cuarto seguro…, se hace necesario un estudio pormenorizado del lugar, de las necesidades de los habitantes de la casa y del entorno, para poder recomendar la solución o soluciones que realmente serán efectivas.

También es complicado dar soluciones de seguridad a las empresas sin un estudio previo en profundidad, ya que muchas personas acceden a las instalaciones, puede haber zonas restringidas, zonas de especial sensibilidad, es posible que tengan que cumplir ciertas normativas, etc.

En estos casos, es imprescindible realizar un proyecto de seguridad, que diagnostique cuáles son las vulnerabilidades de la vivienda o de la empresa, cuál es su nivel de riesgo y que, posteriormente, recomiende qué medidas son necesarias para la protección del lugar.

En qué consiste un proyecto de seguridad

En nuestros proyectos de seguridad, utilizamos una metodología propia, contrastada en numerosos proyectos, combinada con la metodología Genoma del Robo, que analiza la posibilidad del robo, realiza un diagnóstico y propone soluciones.

Estas son las fases que seguimos en un proyecto de seguridad.

  1. La primera de ellas, es una entrevista con el propietario, para conocer cuáles son sus necesidades e inquietudes, cuáles son sus máximas preocupaciones en cuanto a seguridad y con qué presupuesto cuenta.
  2. En la siguiente fase, realizamos un estudio pormenorizado de la vivienda o empresa, de su entorno, de las medidas de seguridad ya instaladas, accesos, salidas de emergencia (en el caso de las empresas), etc.
    Tras este estudio, realizamos un informe del proyecto, en el que hacemos una propuesta de mejoras, tanto de seguridad física (bombillos, escudos de seguridad, cerraduras, puertas, ventanas, persianas…) como de seguridad electrónica (alarmas, videovigilancia…), así como otros elementos que sean necesarios (cajas fuertes, control de accesos, amaestramiento, habitación refugio…).
  3. Si el cliente lo desea, podemos realizar un pliego de condiciones en el que se defina (con mediciones y detalle) cada una de esas soluciones.
  4. Con este pliego, ya es posible solicitar presupuestos a diferentes empresas y comparar en igualdad de condiciones.
    Desde Sukot, si así lo deseas, también podremos presupuestar muchas de las soluciones propuestas.
  5. En la fase de ejecución, Sukot o la empresa elegida, realizarán la instalación de dichas soluciones.
  6. Es posible contratar a Sukot para la revisión y certificación de las instalaciones y soluciones implantadas. En este caso, nos aseguramos de que todo se realiza tal y como estaba proyectado.

Cuándo recomendamos un proyecto de seguridad

Los casos en que solemos recomendar un proyecto de seguridad son los siguientes:

  • Viviendas unifamiliares y adosados en construcción: es el mejor momento para proponer soluciones de seguridad, cuando todavía estamos planificando la vivienda. De esta manera, ahorraremos dinero al evitar reformas y modificaciones futuras.
  • Viviendas unifamiliares y adosados ya construidos, que necesitan mejorar sustancialmente su seguridad o que están en proceso de reforma y quieren aprovechar para revisar las medidas de seguridad.
  • Empresas preocupadas por la seguridad de sus instalaciones y de sus empleados.

Cuánto cuesta un proyecto de seguridad

El precio de un proyecto de seguridad va ría mucho en función de la complejidad de la vivienda o empresa, y de las necesidades que se tengan, pero en líneas generales, suele estar entre los 250€ y los 1.500€.