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La seguridad residencial se puede estructurar en 5 capas de protección que se adaptan a las necesidades específicas de cada persona y vivienda.

En este vídeo os explicamos cada una de estas facetas para que sepáis cuándo, dónde y cómo se aplica cada una de ellas.

Qué es la seguridad por capas

La distribución de la seguridad en distintas capas de protección es uno de los nuevos métodos que se utilizan dentro de la seguridad integral avanzada del siglo XXI.

En este sistema cada una de las capas incluye diferentes medidas de seguridad que se pueden aplicar según las condiciones concretas de cada caso particular, siendo necesario un estudio previo de cada edificio y de las personas que residen en él.

Capa 1: Seguridad por diseño

La primera capa es la seguridad por diseño con la metodología CPTED o prevención del crimen a través del diseño arquitectónico.

Esta metodología es aplicable tanto en viviendas en construcción como para correcciones en aquellas casas que ya se encuentren construidas.

En estos casos lo que se busca, y consigue, es aumentar los factores de protección sin emplear elementos externos de seguridad. Para ello se fomenta la propia vigilancia natural de la comunidad de vecinos, se aumenta la iluminación de la zona y se mejoran las relaciones intervecinales.

De entre todas estas medidas, la creación de un sentimiento de comunidad en la que los vecinos velen por la seguridad mutua es el punto más importante, ya que permitirá mantener una vigilancia constante.

Capa 2: Pronta detección

En función de cómo se haya aplicado la seguridad por diseño, será necesario configurar capas adicionales de seguridad electrónica y/o seguridad física.

La segunda capa, también llamada pronta detección, entraría dentro de este primer grupo de seguridad por tecnología. Los sistemas de seguridad que abarca esta capa no sirven para frenar una intrusión, sino que persiguen localizar un posible riesgo y avisar a las autoridades para impedir el delito antes de que suceda.

Capa 3: Resistencia física

En esta tercera capa se empezaría a trabajar la resistencia física perimetral, es decir, la vulnerabilidad que tienen las cosas a ser traspasadas.

Esta capacidad de resistencia se valora en función de la contundencia de los posibles ataques, las herramientas que se puedan emplear en ese allanamiento y la tipología de ladrón que intente entrar en el perímetro de la vivienda.

Los principales elementos de protección que pueden ayudar de cara a mejorar la resistencia física son: los cristales, las puertas, los muros y las cerraduras.

Así, lo que se busca en esta tercera capa es instalar elementos que frenen los ataques exteriores durante el mayor tiempo posible, e incluso disuadan de la intrusión.

Capa 4: Detección y verificación

En el caso de que se consiguieran traspasar los sistemas de resistencia física, se pasaría a la cuarta capa.

Aquí de lo que se trata es de detectar a los ladrones mediante un sistema de alarma conectado a una central y de facilitar que las autoridades verfiquen si efectivamente se está produciendo un robo y tomen las medidas pertinentes.

Capa 5: Protección interior

Por último estaría la protección interior.

Todas las medidas que engloba esta capa son de aplicación dentro de la vivienda y se activan una vez el ladrón ha conseguido entrar.

Incluidos en la seguridad interior hay varios sistemas de protección como las cajas fuertes o las nieblas de seguridad, pero el más común son las habitaciones refugio, también llamadas habitaciones del pánico.

Cuando hay un ataque, es en este tipo de habitáculos donde se refugian las familias, ya que allí están protegidas por muros, cristales y puertas de alta resistencia. El objetivo de estos elementos es frenar el ataque durante el tiempo suficiente hasta que pueda intervenir la policía.

Las 5 capas de seguridad

Para determinar en qué capas de seguridad se debe hacer más hincapié debemos tener en cuenta la atractividad que supongan la vivienda y sus habitantes, el índice de ocupación que tenga dicha casa o lo aislada que esta se encuentre del resto de vecinos.

Sin embargo, si queremos que una instalación de seguridad sea verdaderamente eficaz, deberemos combinar las 5 capas de seguridad junto con la metodología de prevención del delito CPTED y la metología de protección de capas Nodum Labs.

De esta forma, siguiendo estas pautas conseguiremos una vivienda 100% segura.